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El DNS nació porque un solo archivo de texto, HOSTS.TXT, ya no daba más de sí. Paul Mockapetris lo especificó en noviembre de 1983 y el sistema se puso en marcha el 1 de enero de 1985. El .com fue una de las categorías iniciales, pensada para entidades comerciales.
El primer .com fue symbolics.com, el 15 de marzo de 1985. En todo 1985 solo se registraron seis que sigan vivos. Apple llegó en 1987, Microsoft en 1991, Amazon en 1994 y Google en 1997.
Registrar un dominio fue gratis durante diez años. El 14 de septiembre de 1995 Network Solutions empezó a cobrar 50 dólares al año. Desde 2000 hay competencia entre registradores y lo que se regula es el precio mayorista: 6 dólares entonces, 10,26 hoy y 10,97 desde el 1 de noviembre de 2026, ya anunciado.
La mayor venta conocida de un dominio es AI.com, unos 70 millones de dólares (60,7 millones de euros), pagados en criptomonedas por el fundador de Crypto.com en 2025 y hechos públicos en febrero de 2026. Le siguen Voice.com (30 millones, 2019) y 360.com (17 millones, 2015).
A 30 de junio de 2026 había 166,6 millones de .com registrados, el 41 % de los 401,6 millones de dominios del mundo.
Si tienes dominios .com que piensas conservar, renuévalos hasta diez años antes del 1 de noviembre: el registrador te cobrará el precio de hoy por todos esos años.
Todo lo que haces en internet empieza escribiendo un nombre. La dirección real de la máquina que te responde es un número, y de hecho varios, que cambian sin avisarte y que ningún ser humano quiere memorizar. El nombre es la capa que hace utilizable lo demás, y por eso tiene sentido dedicarle un artículo entero a la extensión que se convirtió en sinónimo de «estar en internet».
Nos interesa por otra razón que tiene que ver con lo nuestro. Cuando ayudamos a alguien a mover su plataforma de un proveedor a otro, lo primero que miramos no es el hipervisor ni el almacenamiento, es quién controla el dominio y dónde vive el DNS. Un dominio bien gestionado es la única pieza de una infraestructura que se lleva uno puesta al cambiar de sitio. Uno mal gestionado es la forma más tonta de perder una empresa.
Por qué hubo que inventar los dominios
En los años setenta ARPANET tenía unas decenas de máquinas y cada una guardaba una lista con los nombres y las direcciones de las demás. Cuando la red creció, el Network Information Center del SRI, en California, se quedó con la tarea de mantener una lista maestra, el archivo HOSTS.TXT, que cada administrador descargaba por FTP cada pocos días para tener las direcciones al día.
Funcionó mientras la red fue pequeña. A principios de los ochenta ya no lo era: el archivo crecía, el tráfico para descargarlo también, cada cambio pasaba por una sola oficina y los nombres tenían que ser únicos en toda la red, así que dos universidades no podían llamar mail a su servidor de correo. Y un solo punto de mantenimiento es un solo punto de fallo, que es justo la clase de cosa que una red pensada para sobrevivir a fallos no debería tener.
La solución fue repartir el problema. Paul Mockapetris, entonces en el Information Sciences Institute de la Universidad del Sur de California, publicó en noviembre de 1983 las RFC 882 y 883 con el diseño de un sistema de nombres jerárquico y distribuido. La idea que lo sostiene todo cabe en una frase: cada nivel del nombre lo administra alguien distinto, y ese alguien puede delegar el siguiente nivel a quien quiera. Quien gestiona .com no necesita saber qué servidores tiene ejemplo.com; solo necesita saber a qué servidores de nombres preguntar por él.
En octubre de 1984, Jon Postel y Joyce Reynolds publicaron la RFC 920 con las categorías iniciales de primer nivel: gov para el Gobierno de Estados Unidos, edu para la educación, com para las entidades comerciales, mil para el ejército, org para lo que no encajaba en las demás, y los códigos de país de la ISO 3166. Poco después se añadió net para los operadores de red. El sistema se puso en marcha el 1 de enero de 1985, y ese mismo día se registró el dominio más antiguo que sigue en uso, que no es un .com: nordu.net, de la red académica nórdica.
Con eso quedaban resueltas tres cosas que siguen siendo las razones para que un dominio exista:
Los nombres se pueden recordar y las direcciones no. Y el nombre no cambia cuando cambia la dirección, que es lo que pasa cada vez que mueves un servicio de máquina, de centro de datos o de proveedor.
La administración está repartida. Nadie tiene que pedir permiso a una oficina central para añadir un servidor dentro de su propio dominio.
La misma consulta sirve para todo. Web, correo, certificados, autenticación: todos preguntan al mismo sistema y todos delegan en la misma pieza.
Por qué siguen siendo necesarios en 2026
Cuarenta años después, el dominio ha dejado de ser una comodidad y se ha convertido en la raíz de la identidad de una organización en la red. Hoy cuelgan de él cosas que en 1985 no existían.
El correo, para empezar. Gmail, Outlook, Yahoo e iCloud exigen que el dominio remitente publique en su DNS los registros SPF, DKIM y DMARC, y descartan o mandan a spam lo que no cumpla. Lo contamos con detalle en entregabilidad de correo desde servidor propio: sin control del DNS del dominio no hay correo corporativo que llegue.
Los certificados TLS, después. Toda la confianza del candado del navegador se apoya en que alguien demostró controlar el dominio, no la máquina. Cambias de servidor, de nube o de país y el certificado sigue siendo válido porque el nombre es el mismo.
Y la portabilidad, que es la que nos toca más de cerca. Un dominio es lo único de una plataforma que no pertenece al proveedor de infraestructura. Las direcciones IP se las queda el operador cuando te vas, salvo que tengas tu propio direccionamiento IPv6; las máquinas se reinstalan; el almacenamiento se copia. El nombre viaja contigo, y cambiar el registro DNS que apunta a la infraestructura nueva es, al final, el acto que consuma una migración. Por eso en cualquier proyecto de migración exigimos que el dominio esté a nombre del cliente, en un registrador al que el cliente tenga acceso directo y con la zona DNS separada del hosting. Cuando el dominio lo registró «el informático de entonces» con su correo personal, o el proveedor de hosting a su propio nombre, la migración empieza por recuperarlo, y a veces esa es la parte que más tarda.
Los primeros .com
La tabla de los dominios .com más antiguos que siguen registrados es una foto de quién construía ordenadores y redes en Estados Unidos a mediados de los ochenta. Hemos comprobado las fechas de los principales por WHOIS:
#
Fecha
Dominio
Quién era
1
15 de marzo de 1985
symbolics.com
Fabricante de máquinas Lisp de Massachusetts
2
24 de abril de 1985
bbn.com
Los contratistas que construyeron ARPANET
3
24 de mayo de 1985
think.com
Thinking Machines, superordenadores paralelos
4
11 de julio de 1985
mcc.com
Consorcio de microelectrónica de Texas
5
30 de septiembre de 1985
dec.com
Digital Equipment Corporation
6
7 de noviembre de 1985
northrop.com
La aeronáutica Northrop
7
9 de enero de 1986
xerox.com
Xerox
8
17 de enero de 1986
sri.com
El SRI, la casa del NIC que llevaba HOSTS.TXT
9
3 de marzo de 1986
hp.com
Hewlett-Packard
10
5 de marzo de 1986
bellcore.com
El laboratorio de las Bell regionales
11
19 de marzo de 1986
ibm.com y sun.com
IBM y Sun Microsystems, el mismo día
13
25 de marzo de 1986
intel.com y ti.com
Intel y Texas Instruments, el mismo día
15
25 de abril de 1986
att.com
AT&T
16
8 de mayo de 1986
gmr.com y tek.com
Los laboratorios de General Motors y Tektronix
Seis dominios en todo 1985. Once más en los primeros cinco meses de 1986. La lista dice mucho de lo que era internet entonces: una red de fabricantes de hardware, laboratorios y contratistas de defensa. No hay un solo banco, un solo periódico ni una sola tienda.
Los que hoy asociamos con la red llegaron después, y algunos bastante después:
Dominio
Registro
Contexto
adobe.com
17 de noviembre de 1986
Cuando Adobe vendía PostScript, no Photoshop
apple.com
19 de febrero de 1987
Tres años después del primer Macintosh
cisco.com
14 de mayo de 1987
Con dos años y medio de vida como empresa
microsoft.com
2 de mayo de 1991
Con Windows 3.0 en la calle y cinco años después que IBM
amazon.com
1 de noviembre de 1994
Ocho meses antes de vender el primer libro
google.com
15 de septiembre de 1997
Un año antes de constituirse como empresa
Desde España también se llegó a tiempo, aunque más tarde. Cuando el .com ya costaba 100 dólares por dos años y había que pagarlo con tarjeta a una empresa de Virginia, unos cuantos genéricos en castellano se registraron antes de que acabara la década, y siguen en manos de quien los registró:
Una ciudad entera como nombre, un mes después de la bajada a 35 dólares
Y el primero de todos ha cambiado de manos una sola vez. Symbolics, la empresa, se fue apagando a lo largo de los noventa, y en agosto de 2009 vendió symbolics.com al inversor Aron Meystedt, que lo compró a través de XF.com Investments con la intención declarada de conservarlo como pieza de historia y no de venderlo ni de aparcarlo con publicidad. El precio está bajo acuerdo de confidencialidad. Hoy el dominio sigue a su nombre y sirve una página sobre la propia historia del dominio.
De gratis a 100 dólares: quién ha cobrado por un .com y cuánto
Aquí está la parte que suele contarse mal, así que vamos con las fechas.
1985-1995: gratis. El registro lo llevó primero el NIC del SRI bajo contrato del Departamento de Defensa. El 1 de enero de 1993 la National Science Foundation asumió la parte civil y firmó un acuerdo de cooperación con una empresa de Virginia, Network Solutions (NSI), para operar el InterNIC. Registrar un dominio seguía sin costar nada al solicitante: lo pagaba el presupuesto público estadounidense.
14 de septiembre de 1995: 50 dólares al año. Con la web despegando, la NSF autorizó a NSI a cobrar. Un dominio nuevo costaba 100 dólares, que cubrían dos años, y la renovación 50 al año. El 30 % de cada pago, 15 dólares por año, iba a un fondo público, el Intellectual Infrastructure Fund, para «preservar y mejorar la infraestructura intelectual de internet». Ese día terminó el registro gratuito, y NSI fue durante cuatro años el único sitio del mundo donde se podía registrar un .com.
Abril de 1998: 35 dólares. Una demanda colectiva sostuvo que el 30 % del fondo era un impuesto que ninguna ley había aprobado, y un juzgado federal le dio la razón. El Congreso lo legalizó después con efecto retroactivo, pero el recargo desapareció y la tarifa bajó a 70 dólares por los dos primeros años y 35 por cada renovación.
1999: llega la competencia. El Gobierno estadounidense decidió abrir el negocio y de ahí nació ICANN, en el otoño de 1998. En 1999 NSI tuvo que separar su papel de registro (quien mantiene la base de datos del .com) del de registrador (quien vende al público), y abrir un sistema compartido para que otros registradores acreditados pudieran vender dominios .com. Se probó con cinco empresas a partir de junio de 1999 y se generalizó después. Desde ese momento el precio al público lo decide cada registrador, y lo que queda regulado es el precio mayorista que el registro cobra al registrador por cada dominio y año: 9 dólares en el periodo de pruebas y 6 dólares desde el 15 de enero de 2000.
2000: Verisign compra Network Solutions. El 7 de marzo de 2000, en pleno pico de la burbuja puntocom, Verisign anunció la compra de NSI por unos 21.000 millones de dólares en acciones (18.200 millones de euros al cambio de hoy), operación que cerró en junio. En 2003 Verisign vendió el negocio de registrador y se quedó con lo que de verdad valía: el registro del .com y del .net, un contrato con renovación casi automática y un precio garantizado por dominio.
2006-2012: la escalera del 7 %. El acuerdo de registro de 2006 permitió a Verisign subir el precio mayorista un 7 % en cuatro de los seis años del contrato. Lo aprovechó las cuatro veces: 6,42 dólares en octubre de 2007, 6,86 en octubre de 2008, 7,34 en julio de 2010 y 7,85 en enero de 2012.
2012-2021: nueve años congelado. Al renovar el contrato en noviembre de 2012, el Departamento de Comercio de Estados Unidos, que conserva un acuerdo de cooperación con Verisign en paralelo al de ICANN, impuso que el precio se quedara en 7,85 dólares durante los seis años del contrato. En octubre de 2018 el mismo departamento, con otra Administración, firmó la enmienda 35 de ese acuerdo y devolvió a Verisign el derecho a subir un 7 % en los últimos cuatro años de cada periodo de seis. ICANN adaptó el contrato de registro en marzo de 2020.
2021-2024: cuatro subidas seguidas. Cada 1 de septiembre, un 7 %: 8,39 dólares en 2021, 8,97 en 2022, 9,59 en 2023 y 10,26 en 2024. Con el cambio del BCE del 15 de septiembre de 2026 (1 € = 1,1539 $), son 8,89 euros al año por dominio antes de que el registrador añada nada.
2026: empieza el siguiente ciclo. El contrato se renovó a finales de 2024 con las mismas reglas, y los dos primeros años del nuevo periodo no admitían subidas. En abril de 2026, Verisign anunció que el precio mayorista pasará de 10,26 a 10,97 dólares (9,51 euros) el 1 de noviembre de 2026. Si ejerce el máximo cada año, como ha hecho siempre que ha podido, el .com llegará a 13,42 dólares (11,63 euros) al final de este ciclo, hacia 2030.
Al anunciarlo, el presidente de Verisign, Jim Bidzos, dejó una frase que resume el modelo: los 10,97 dólares son «el precio máximo que podemos cobrar a los registradores; los registradores, en cambio, no tienen ninguna restricción de precio». Es verdad. Sobre el mayorista se suma una tasa de ICANN de 0,20 dólares por dominio y año (subió de 0,18 en julio de 2025), el margen del registrador, que va desde casi nada en los que lo usan como gancho hasta varias veces el coste en los que viven de la renovación despistada, y el IVA. Por eso dos facturas por el mismo .com pueden diferir en un factor de tres.
Arriba, la serie completa: el salto de 1999 no es una bajada de precio, es un cambio de lo que se mide, del precio único de NSI al mayorista que cobra el registro. Abajo, ampliada, la escalera del 7 % y los nueve años congelados. En dólares nominales, porque el contrato fija el precio en dólares y el euro no existía en 1995.
La misma serie en tabla, para quien prefiera los números:
Fecha
Precio anual
Qué se mide
Quién lo fijó
1985 – sep. 1995
0 $
Registro gratuito
NSF / Dpto. de Defensa de EE. UU.
14 sep. 1995
50 $ (100 $ los dos primeros años)
Precio al registrante, único registrador
NSF y Network Solutions
Abr. 1998
35 $ (70 $ los dos primeros años)
Precio al registrante, único registrador
Network Solutions, tras la sentencia
Jun. 1999
9 $
Mayorista, primeros registradores
Acuerdo NSI-ICANN-Comercio
15 ene. 2000
6 $
Mayorista
Acuerdo de registro de 1999
15 oct. 2007
6,42 $
Mayorista
Acuerdo de 2006 (+7 %)
Oct. 2008
6,86 $
Mayorista
+7 %
1 jul. 2010
7,34 $
Mayorista
+7 %
15 ene. 2012
7,85 $
Mayorista
+7 %, luego congelado hasta 2018
1 sep. 2021
8,39 $
Mayorista
Enmienda 35 (2018) + contrato de 2020
1 sep. 2022
8,97 $
Mayorista
+7 %
1 sep. 2023
9,59 $
Mayorista
+7 %
1 sep. 2024
10,26 $ (8,89 €)
Mayorista
+7 %
1 nov. 2026
10,97 $ (9,51 €)
Mayorista
+7 %, anunciado en abril de 2026
Con la inflación de Estados Unidos por medio, los 50 dólares de 1995 equivalen a más de 100 de hoy, así que un .com al mayorista es hoy, en términos reales, unas diez veces más barato que lo que pagaba un registrante en 1996. Lo que ha subido es lo que hay encima, no lo que hay debajo.
Las ventas que han hecho historia
Un dominio corriente cuesta lo que hemos visto. Uno concreto puede costar lo que alguien esté dispuesto a pagar por él, y a lo largo de tres décadas eso ha producido una lista de operaciones que sirve de termómetro de cada época de internet. Nos quedamos con las ventas públicas, en efectivo y solo del dominio, que es el criterio que usa la lista de referencia; los euros son al cambio de hoy, no del momento de la venta.
Dominio
Año
Precio
Comprador
La época que retrata
AI.com
2025
60,7 M€ (70 M$)
Kris Marszalek, fundador de Crypto.com
La fiebre de la IA. Pagado en criptomonedas, se hizo público en febrero de 2026 con un anuncio en la Super Bowl
Voice.com
2019
26 M€ (30 M$)
Block.one, vendido por MicroStrategy
La burbuja de las plataformas blockchain
360.com
2015
14,7 M€ (17 M$)
Qihoo 360, vendido por Vodafone
Las tecnológicas chinas compran marcas cortas
Chat.com
2023
13,4 M€ (15,5 M$)
Dharmesh Shah, cofundador de HubSpot
Lo revendió a OpenAI en 2024 por una cifra no revelada que incluía acciones
NFTs.com
2022
13 M€ (15 M$)
No revelado
El pico de los NFT, meses antes del desplome
Rocket.com
2024
12,1 M€ (14 M$)
Rocket Companies, vendido por L3Harris
Una gran empresa compra el nombre que ya usa
Sex.com
2010
11,3 M€ (13 M$)
Clover Holdings
El dominio con la disputa judicial más larga de la historia detrás
Icon.com
2025
10,4 M€ (12 M$)
Icon
Marcas de IA y software comprando palabras genéricas
Tesla.com
2016
9,5 M€ (11 M$)
Tesla Motors
Musk tardó diez años en conseguirlo; el traspaso se supo en 2016 y el precio lo reveló él en 2018
Hotels.com
2001
9,5 M€ (11 M$)
Hotel Reservations Network
El dominio que rebautizó a una empresa entera
Algunas historias que no caben en la tabla:
Business.com, 1999: 6,5 millones de euros (7,5 millones de dólares). Fue el récord de su tiempo, más del doble del anterior, y entró en el Guinness. El vendedor, Marc Ostrofsky, lo había comprado dos años antes por 150.000 dólares. Es la venta que enseñó al mundo que un nombre genérico podía valer más que muchas empresas.
CarInsurance.com e Insurance.com, 2010: 49,7 y 35,6 millones de dólares (43,1 y 30,9 millones de euros). Los pagó QuinStreet, una empresa de generación de contactos, y durante años encabezaron todas las listas. Se suelen apartar porque la primera fue la compra de una empresa entera, CarInsurance.com Inc., con su web y su tráfico, y la segunda incluía el sitio.
Sex.com merece su propio libro, y de hecho lo tiene. Registrado por Gary Kremen en 1994, se lo robó Stephen Cohen con una carta falsa a Network Solutions en 1995, y Kremen tardó años de pleitos en recuperarlo. Se vendió en 2006 y otra vez en 2010, ambas por encima de los diez millones.
Chat.com es la mejor muestra de lo que pasa en 2026: un dominio que cambió de manos dos veces en un año y acabó en OpenAI como puerta de entrada a ChatGPT.
El patrón se repite en cada década. En los noventa se pagaba por palabras genéricas de comercio (business, hotels, beer); en los 2000 por palabras de mucho tráfico de búsqueda (insurance, casino); en los 2010 por nombres cortos para marcas globales (360, We, Z) y ahora por cualquier cosa que suene a inteligencia artificial. Lo que casi nadie cuenta es el otro lado: la inmensa mayoría de los dominios «premium» que se compraron como inversión no se han vendido nunca, y pagan renovación cada año.
Qué hacer con esto si tienes infraestructura
Lo histórico está bien, pero a nosotros nos pagan por lo práctico. Cuatro cosas concretas.
Renueva antes del 1 de noviembre lo que sepas que vas a conservar. Un dominio se puede tener registrado hasta diez años por adelantado, y el registrador te cobrará la renovación al precio mayorista vigente en el momento de pagar. Con el 7 % de noviembre y los tres 7 % que probablemente sigan, renovar a diez años los dominios de marca ahorra dinero y, sobre todo, elimina el riesgo de que uno caduque por un correo de aviso que fue a parar a la bandeja de una persona que ya no trabaja en la empresa. Esa segunda razón es la importante.
Separa el dominio, el DNS y el hosting. Tres proveedores distintos si hace falta, o al menos tres cuentas distintas con el dominio y el DNS a nombre de la empresa. Es la única forma de que cambiar de proveedor de infraestructura sea un cambio de registro DNS y no una negociación. Lo mismo que defendemos para la VPN y para el direccionamiento vale aquí, con más motivo: el dominio es lo primero que se pierde en un encierro de proveedor y lo último que se recupera.
Bloquea lo que se pueda bloquear. Autenticación en dos pasos en el registrador, bloqueo de transferencia activado, DNSSEC firmado si tu DNS lo admite, y un registro de quién tiene acceso a qué. El robo de Sex.com de 1995 se hizo con una carta por fax; los de 2026 se hacen con un correo de phishing al administrador del dominio, y el resultado es el mismo.
Piensa en .es para lo que es de aquí, pero no dejes el .com sin registrar. Un .es lo gestiona Red.es y su precio no depende de la escalera de Verisign. Para una empresa española con clientes españoles es una elección perfectamente razonable como dominio principal. Lo que no es razonable es dejar el .com de tu marca libre para que lo registre otro; la lista de ventas de arriba está llena de empresas que acabaron pagando millones por un nombre que en algún momento habrían podido registrar por diez dólares.
Si estás moviendo una plataforma y el dominio o el DNS son parte del lío, cuéntanoslo. Lo hemos visto en casi todas las migraciones, y ordenarlo antes ahorra semanas después. El .com es la primera parada de esta historia; .net, .org y los dominios de país tienen la suya, y a alguna volveremos.
Preguntas frecuentes
¿Cuál fue el primer dominio .com?
symbolics.com, registrado el 15 de marzo de 1985 por Symbolics Inc., un fabricante de ordenadores para el lenguaje Lisp de Cambridge, Massachusetts. Sigue registrado y desde 2009 pertenece al inversor Aron Meystedt, que lo compró para conservarlo. No es el dominio más antiguo de internet: ese es nordu.net, del 1 de enero de 1985.
¿Por qué existen los dominios si internet funciona con direcciones IP?
Porque las direcciones no se recuerdan y cambian cuando cambias de máquina o de proveedor, y porque un sistema con una única lista central de nombres, que fue lo que hubo hasta 1985, no escala ni aguanta fallos. El DNS reparte la administración por niveles, de modo que cada organización gestiona lo que hay dentro de su dominio sin pedir permiso a nadie, y todos los servicios (web, correo, certificados) se apoyan en la misma consulta.
¿Cuánto cuesta un dominio .com en 2026?
El precio mayorista que Verisign cobra al registrador es de 10,26 dólares al año (8,89 euros al cambio del BCE del 15 de septiembre de 2026), más una tasa de ICANN de 0,20 dólares. El 1 de noviembre de 2026 el mayorista sube a 10,97 dólares (9,51 euros). Lo que pagas tú depende del margen que añada tu registrador y del IVA, y puede variar en un factor de tres entre registradores por el mismo dominio.
¿Por qué sube el precio del .com?
Porque el contrato entre Verisign, ICANN y el Departamento de Comercio de Estados Unidos permite subir hasta un 7 % en cada uno de los últimos cuatro años de cada periodo de seis, y Verisign ha ejercido ese derecho todas las veces que ha podido: 2007, 2008, 2010, 2012, 2021, 2022, 2023, 2024 y ahora 2026. Entre 2012 y 2018 el Gobierno estadounidense congeló el precio; en 2018 devolvió el derecho a subirlo.
¿Hasta cuánto puede subir el .com en los próximos años?
Si Verisign aplica el 7 % máximo en cada uno de los cuatro años del ciclo actual, el precio mayorista llegará a 13,42 dólares (11,63 euros) hacia 2030. El siguiente contrato podría cambiar las reglas en cualquier dirección, pero en veinte años nunca lo han hecho a favor del registrante.
¿Cuántos dominios .com hay?
166,6 millones a 30 de junio de 2026, según el informe trimestral de Verisign, sobre un total de 401,6 millones de dominios en el mundo. Es el 41 % de todos los dominios registrados y más que todos los dominios de país juntos (148,6 millones).
¿Cuál es el dominio más caro que se ha vendido?
AI.com, por unos 70 millones de dólares (60,7 millones de euros), comprado por Kris Marszalek, fundador de Crypto.com, en 2025 y hecho público en febrero de 2026. Entre las ventas anteriores destacan Voice.com (30 millones, 2019) y 360.com (17 millones, 2015). Si se cuentan operaciones que incluían la web y el negocio, CarInsurance.com (49,7 millones, 2010) fue la mayor durante quince años.
¿Se puede comprar un dominio para siempre?
No. Un dominio se alquila por periodos de uno a diez años y hay que renovarlo. Lo más parecido a «para siempre» es tenerlo registrado a diez años, con la renovación automática activada, el bloqueo de transferencia puesto y los datos de contacto en un buzón de la empresa que alguien lea, no en el correo personal de quien lo registró.
Fuentes
Wikipedia, .com — creación del dominio, administradores sucesivos, la tarifa de 1995 y la lista de los cien .com más antiguos, cuyas fechas principales hemos comprobado con consultas WHOIS al registro.
TidBITS, Domain Name Registration Fees Underway (18 de septiembre de 1995) — el anuncio de la NSF y el InterNIC: 100 dólares por dos años y 50 por renovación.
ICANN, ICANN-NSI Registry Agreement (noviembre de 1999) — el precio mayorista de 9 dólares y la bajada a 6 el 15 de enero de 2000.
Banco Central Europeo, tipos de cambio de referencia — 1 € = 1,1539 $ el 15 de septiembre de 2026, el cambio usado en todas las conversiones.
Las fechas de registro de los dominios de las tablas se han comprobado por WHOIS el 16 de septiembre de 2026. Los precios históricos van en dólares nominales porque el contrato del .com se fija en dólares y el euro no existía cuando empezó la serie; las conversiones a euros son al cambio de hoy, no del momento de cada operación. La lectura sobre qué hacer con los dominios de una empresa es nuestra.
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